WOLFGANG AMADEUS MOZART: Sinfonía nº40, en Sol menor, K. 550
ANTON BRUCKNER: Sinfonía nº7, Mi mayor, WAB 107
Director: Lucas Macías
La Sinfonía n.º 40 de Mozart y la Séptima de Bruckner son, sin duda, las más celebradas de sus creadores. Ambas fusionan una arquitectura musical prodigiosa con una emoción y un lirismo intenso.
Si la partitura mozartiana es considerada la primera sinfonía romántica -es imposible no estremecerse al escuchar sus primeros compases trágicos-, Bruckner logró erigir con su séptima las más sublime y transparente de sus catedrales sonoras. Mozart, sumido en una grave crisis existencial, parece dar fe de su fatalidad con esta obra de inagotables hallazgos. Por su parte, el Bruckner más espiritual quiso elevar, con el sobrecogedor adagio de su séptima, un canto de réquiem por la muerte de Wagner. Colosos.
José María Jurado